La punta del zapato
DIARIO DE UNA ACOMPAÑANTE DE LUJO DE MADRID

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lunes, 5 de septiembre de 2011

Un ligue y dos clientes

Brian Atwood

Este fin de semana pasado ha habido de todo: ocio, trabajo, tiempo para mí misma...

El viernes salí con unas amigas a bailar, y ligué con un chico, me siento un poco rara cuando me entra un chico, siempre que pasa eso no dejo de pensar que ese chico cree que soy una chica ajena a la prostitución y se me hace raro. De todos modos es cierto que aunque es verdad que soy escort también soy una chica normal y ligo con chicos (aunque muy de vez en cuando) y no les cobro. Aunque no suele haber nunca una segunda cita. Después de horas de charla, y de baile con mis amigas y mi ligue, le invité a él a subir a mi piso.

No pasó nada importante, charlamos de lo típico entre dos personas desconocidas. Se bebió una copa en mi casa y cuando se la terminó nos enrollamos en el sofá, cuatro besos, pero él mismo no parecía querer más. Un chico muy respetuoso, me gustó su estilo. Se fue y me llamó a los diez minutos, entonces me arrepentí de haberle dado mi teléfono, aunque hoy me alegro de comportarme como una chica de mi edad con ligues fuera del trabajo.

El sábado tuve una cita con un cliente, fuimos al cine y luego a cenar, fuimos a su casa y me pidió que me quedara a dormir con él, no hubo sexo... sólo sueño, a las 12 ya estábamos en la cama y él roncando. Hubiera preferido una sesión de sexo e irme a casa, la verdad.

Ayer tuve otra cita con otro cliente, a este le encanta el sexo en el coche... siempre que quedamos vamos en coche después de cenar a un sitio de esos donde aparcan los coches para hacer sexo alejados de las luces de la ciudad, una práctica muy de universitarios....

Siempre temo que haya mirones, no por vergüenza solamente, sino más bien porque me dan miedo, me parece tan de psicópata. Pero nunca pasa nada, hacemos lo que podemos en el coche, tampoco es que sea una cama de 2x2 precisamente, y luego me lleva a casa.

Hoy estoy cansada, ayer no pude dormir bien, me puse a leer y me desvelé. Cuando no puedo dormir luego me paso el día vagueando, y lo detesto. Ya he cenado y creo que me iré a dormir en breve. Buenas noches.

viernes, 26 de agosto de 2011

Un buen viernes

Barbie City Smart

Después de dormir y charlar con gente a la que quiero la discusión que tuve con el cliente me pareció una nimiedad. Con un poco de psicología cotidiana he expulsado el mal rollo de mi cabeza, no hay nada mejor que hacer lo que te gusta para olvidar lo que no te gusta.

Hoy me he despertado muy pronto, a las siete, me encanta que pase eso sin que suene ningún despertador, el edificio estaba muy tranquilo aún, me fui al gimnasio por primera vez desde que me fui de vacaciones hace ya dos meses. Iba muy animada e inconsciente del tiempo que había pasado desde la última vez.

Cuando me puse a hacer mi tabla, empecé a ser consciente de las consecuencias de dar a tu cuerpo vacaciones, todo era superagotador.  Me he desanimado un poco, porque me costó mucho conseguir ciertos logros con las pesas y lo he perdido, espero volver pronto a recuperarlos.

Estarán a punto de llegar mi madre y mi hermana, iremos al museo a ver una exposición que quiere ver mi hermana, y esta noche he quedado con un cliente, se me hace raro que mi familia y mi trabajo casi se unan en el tiempo, la verdad. Pero bueno, no es algo grave, sólo una sensación rara por la necesidad de cambiar muy rápido de registro. Sobretodo porque la cita de hoy promete ser bastante sórdida y sexual, ji ji ji. Es más se me ha hecho raro que la descripción del plan del museo y la cita sexual compartan el mismo párrafo.

Sea como sea hoy me está pareciendo un día redondo, me siento bien a pesar de mi fracaso en el gimnasio :)

jueves, 25 de agosto de 2011

Perdiendo un cliente

Phillip Lim
Hoy he tenido una gran bronca con un cliente, todo ha ocurrido por teléfono. Yo estaba en casa distraída, cuando recibo la llamada de un hombre que he nombrado aquí alguna vez. 

A los lectores más fieles les sonará aquel tema del piso y del cliente que me lo iba a "regalar" a cambio de mis servicios a lo largo del tiempo sin tratar nunca más el tema de los precios, ya que el piso servía con creces como pago.

Era un tema complicado, y una locura que se le ocurrió a él solito, y que me trajo más quebraderos que alivio o felicidad. Para empezar yo vendo mi cuerpo, un rato, una tarde, un fin de semana, una semana que dure un viaje... Pero me costaba asimilar y definir un tiempo tan inexacto como el que se barajaba en ese negocio tan raro. Además la duda no sólo se cernía sobre mí, creo que es de esperar que el cliente también se viera ante la incertidumbre de qué pasaría si pone el piso a mi nombre y una vez hecho decido cerrar el chiringuito y no corresponderle por mil razones, al instante, a los dos años... nunca se sabe.

Además como es lógico las prostitutas, ni siquiera las caras, hacemos un contrato laboral del que valernos tanto nosotras como el cliente para tomar medidas legales si una de las partes falla. Con lo cual el "negocio" que él se esforzó en meter en nuestra relación y del cual yo ya tenía ilusiones a fuerza de escucharlo y valorarlo, se fue a pique por las razones que ya he mencionado, era algo muy inseguro para el cliente y no había equilibrio entre el riesgo y el beneficio.

Una pantomima inventada, quizás no con malicia, por mi cliente. Cuando se cayó el negocio, ambos nos avergonzábamos del asunto y no hemos vuelto a quedar. Después de tanto supuse que habría encontrado a otra chica con la que empezar de cero y no volvería a saber de él, pero me ha llamado hoy.

El tono de su conversación era a la defensiva! ¿Por qué? Si soy yo la engañada y la que podría quejarme de haber recibido una oferta que no pude jamás aceptar porque me la quitaron súbitamente de delante. El caso es que es cierto que yo no fui tan amable como suelo ser, pero él tampoco parecía muy dispuesto a dar el primer paso hacía la normalización de la relación. Fue seco.

- El negocio no pudo ser, tienes que entenderlo.

Y lo dijo así con un tonito enervante, como si hubiera sido yo la que le hubiera pedido el piso, como si estuviera yo obsesionada y no quisiera entrar en razón encaprichada por el piso. Me puso de mal humor, y por más que quise no podía sentirme a gusto.

Me llamó de todo menos bonita. Y aunque es cierto que yo no estaba muy receptiva a él, tampoco es que le tratara mal, fui correcta, sin más, pero tampoco menos. Cuando las ganas de citarme con él se me fueron del todo... se enfadó. Y lo más gracioso es que después de haberme insultado cuando yo le digo que no quiero citarme va y no lo entiende!

Sigo algo alterada y sólo me tranquiliza que mañana cuando me levante esto será una chorrada pasada y me importará un comino.

Buenas noches a todos.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Juzga y serás juzgado


Os voy a comentar lo que siente una prostituta cuando el aura del Papa sobrevuela la ciudad en la que una ejerce. 

Madrid es una ciudad con bastante libertad de acción, puedes encontrar cualquier vicio y pecado más o menos cerca y casi siempre hay alguna parada de Metro que te deja en la puerta de tus deseos más terrenales, ya sea moda, buena comida, fiesta, porros, bares, discotecas... y por supuesto sexo gratis o de pago, en hoteles o al aire libre, con una gran variedad de precios y estilos, desde las extranjeras de Montera hasta las travestis de Fortuny, pasando por supuesto por las escorts de lujo o las que se pasean por La Casa de Campo. Y no es que Madrid sea la ciudad por excelencia del turismo sexual, pero es el tema que yo trato y el que resalto.

Por supuesto que el Papa no ve con buenos ojos mi profesión, eso lo entiendo, sé las razones por las que soy considerada una mala mujer, es un tema muy peliagudo, yo misma no me sorprendería de que el día de mañana sea yo la que me juzgue y me considere una puta (esta vez en el mal sentido de la palabra), una enferma o una humana de mala calidad. Pero hay una cosa clara, con todo lo malo que se pueda decir de mí, hay una verdad innegable y es que lo que hago lo hago como mujer libre, sabiendo o creyendo saber dónde me meto.

Bolso de Our Lord and Saviour

Se me hace muy duro ser juzgada por los católicos, a lo largo de la historia, han sido los que más han nombrado a las mujeres como yo no sólo para condenar su comportamiento, sino incluso para usarlas como ejemplo del género femenino en general. Los católicos están rodeados de escándalos, que sin contar la pederastia o crímenes de los que hay ejemplos reales, no serían tales escándalos si se tomaran las cosas de una forma más relajada, el sexo libre en todos sus aspectos, el gusto por el lujo, el divorcio... cosas cotidianas que las tienen prohibidas y muy pocos católicos se privan de ellas y que ellos mismos deciden que sean escándalos y pecados. Ni siquiera hay que recurrir a temas escabrosos como la pederastia, la Inquisición, la quema de brujas, o cosas actuales aún como el machismo o cegar las mentes de sus fieles para que no vean las ruinas de la Iglesia, casi siempre deslumbrados por el odio hacía colectivos modernos, liberados y con ganas y necesidad de avanzar.

Luego ves católicas abortando, pasando por delante de una mendiga y reservando su dinero para comprar en Dior, divorciándose de su marido por que le ponen los cuernos con el chófer... etc... (cosas que no reprocho, excepto a una católica, entre otras religiones).

Y no hablo de una, ni de dos, hay miles, hombres y mujeres que van a misa y pecan, y pecan y vuelven a pecar sin ni siquiera pensar en cuántas reglas propias se están saltando. Por supuesto los habrá que cumplan las reglas que ellos con su libertad han decidido elegir, esos irán al cielo, esos son buenos, siempre y cuando no exijan que todos seamos como ellos. Pero y esos que con su relativa libertad eligen ser católicos y encima se dan el gusto de juzgarte... y luego llamarte para concertar una cita... por poner un ejemplo. 

Si yo voy al infierno por puta, os aseguro que voy a estar rodeada de católicos. 

Siento ser tan clara, pero espero resultar sincera, una "virtud" que puedo contrastar al mayor pecado de la mayoría de los católicos: La hipocresía.

Me siento con la absoluta libertad de juzgarles duramente, veo como juzgan no sólo mi profesión, ya he dicho que eso lo entiendo, pero también me juzgan como mujer sexual y eso lo tengo en común con el 99% de las mujeres, también veo como se juzga a los homosexuales y a cualquier forma de vida que no sea un cuerpo autoagredido a base de privarse de individualidad, placer y mente analítica.

Juzga y serás juzgado, la serpiente que se muerde la cola ¿quién juzgó primero, la Iglesia o la puta?




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